Sobre la Revolución - Hannah Arendt

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Sobre la Revolución - Hannah Arendt

Esta obra de Hannah Arendt es uno de los últimos trabajos que logró finalizar y publicar antes de su muerte en 1975. En éste, Arendt realiza un profundo análisis sobre el concepto, la historia y la idea de la revolución, a través del estudio de dos casos particulares: la Revolución Americana de 1760 y la Revolución Francesa de 1789. El propósito de este libro es, en primera instancia, continuar su investigación sobre la política moderna.

Arendt escribe este libro en una época marcada por guerras y revoluciones. El proyecto de la modernidad comienza a fracturarse y los ideales ilustrados comienzan a ser objeto de crítica. Harvey en su libro La Condición de la Posmodernidad postula que es precisamente en este periodo -los años 60'- donde comienza a gestarse la crítica posmoderna.

En este contexto histórico e intelectual, Arendt se dispone a investigar las revoluciones mencionadas anteriormente y, en líneas generales, postula que la Revolución Americana y la Revolución Francesa son fenómenos propios y constituyentes de la modernidad.

Introducción: Guerras y Revoluciones

En la introducción, Arendt no dice niuna wea realmente via, solo trata un poco los temas en los que se enfocara el libro. Algo interesante es que en esta sección la vieja Arendt le da la razón a Lenin en su predicción de que las guerras y las revoluciones serían el problema central del siglo XX. Arendt señala que

La guerra y la revolución constituyen aún los dos temas políticos principales de nuestro tiempo. Ambas han sobrevivido a todas sus justificaciones ideológicas. En una constelación que plantea la amenaza de una aniquilación total mediante la guerra frente a la esperanza de una emancipación de toda la humanidad mediante la revolución. (2006, p. 11).

A su vez, da a conocer inmediatamente que, para ella, "el fin de la revolución era y siempre ha sido la libertad" (Arendt, 2006, p. 12). Esto es muy importante, para Arendt las revoluciones son herramientas para conseguir una de las weas que más ama en esta vida: la libertad. Aún no define qué es lo que entiende por libertad, pero ya se puede ver el brígido énfasis que le da a esta wea.

Arendt pasa la mayor parte de este capítulo examinando qué son y cómo se justifican las guerras y las revoluciones. Concluye que la única justificación válida para una guerra en la edad moderna es la lucha por la libertad, no hay otra posible justificación para un evento que podría significar la aniquilación total del ser humano.

Capítulo 1: El significado de la revolución

En este capítulo Arendt analiza las definiciones, la historia y, como indica el título, el significado del concepto de revolución. Arendt es, aunque diga que no, una filósofa y la forma en la que aborda el significado de la revolución es en un sentido más conceptual que lógico o analítico, por eso es tan complicada de entender a veces la ctm. De cualquier forma, lo importante de este capítulo es su concepción de libertad (isonomía), las diferencias entre la revolución francesa y americana (Prosperidad V/S. Miseria) y, obviamente, lo que “constituye” una revolución (la idea de libertad, la experiencia de libertad y la posibilidad de un nuevo comienzo).

Comienza el capítulo señalando que "las revoluciones constituyen los únicos acontecimientos políticos que nos ponen directa e inevitablemente en contacto con el problema del origen." (Arendt, 2006, p.25) Es decir, las revoluciones nos hacen enfrentarnos a la pregunta ¿Cómo surge y se establece el orden político? Aquí, es importante, creo yo, perro ctm, reiterar la idea de las revoluciones como fenómenos propios de la modernidad, es decir, que "nacen" y suceden en esta época cómo en ninguna otra época y, a su vez, son constituyentes de ésta.

En otras palabras, las revoluciones (cómo las entendemos hoy en día) surgen durante la modernidad, específicamente en la forma de la Revolución Americana de 1760 y la Revolución Francesa de 1789. El "problema" es que las revoluciones conllevan cambios estructurales y estos cambios estructurales son tan potentes, por decirlo de alguna manera, que dan paso a una nueva forma de concebir la realidad y, por tanto, actuar en ella. En consecuencia, una nueva época comienza. Es importante señalar que existe una gran diferencia entre la modernidad como época y la modernidad como proyecto cultural. En este caso, Arendt dice que las revoluciones son constituyentes de la modernidad, pero ésta es la modernidad como proyecto cultural, no como época porque la modernidad como época termina justamente con las revoluciones de las que habla.

Igual es media confusa esta wea si es que no se tienen claros los conceptos. Pero, básicamente, la modernidad es una época o edad, así como la Edad Antigua y la Edad Media. La modernidad como época tiene, por lo menos, dos fechas de inicio distintas: el "descubrimiento" de América y la Invención de la Imprenta. De cualquier forma, el "cierre" definitivo de la modernidad como época es justamente la Revolución Francesa.

Por otro lado, la modernidad como proyecto cultural es el resultado de los ideales de la Ilustración y es, en pocas palabras, una nueva forma de concebir el mundo. Éste proyecto, la modernidad, se enmarca dentro de lo que se considera como la Época Contemporánea o Historia Contemporánea; o sea, es a esta modernidad a la que se refiere Arendt.

Aquí, se puede hacer una muy interesante conexión con Reinhart Koselleck y su libro Crítica y Crisis: un estudio sobre la patogénesis del mundo burgués. Estos dos libros y autores tratan (casi) los mismos temas. Koselleck postula que la Ilustración representa la crisis y la crítica del Absolutismo; en este contexto, la Ilustración lo que busca es "destruir" las bases del absolutismo e instalar un nuevo orden político. No obstante, este nuevo orden político es inestable y "nace" enfermo; en crisis.

Arendt no va tan para atrás como Koselleck, en cambio, se centra en un acontecimiento específico: La Revolución Francesa. Sin embargo, y aquí está la conexión que tanta vuelta me di para hacer, estos autores coinciden en que La Revolución Francesa es un acontecimiento fundacional. Es decir, a partir de este acontecimiento un nuevo orden político surge y se establece.

La Revolución y el cambio

Siguiendo con el libro, Arendt propone que las revoluciones no son simples cambios políticos. Para esto, argumenta que la antigüedad fue testigo de muchos de estos cambios, pero todos se enmarcan dentro de una tradición, filosofía y/o concepción de la Historia como un círculo; un ciclo eterno de recurrentes cambios en donde nada cambia realmente. Es decir, no hay posibilidad de cambios estructurales porque la estructura se concibe como eterna e inmutable.

La revolución, en cambio, se presenta como un cambio total y radical; un nuevo comienzo. Arendt dice que queda obsoleta la concepción del tiempo/historia circular de los griegos y se crea una nueva concepción temporal/histórica. Ésta es más lineal y/o espiral. De las alcantarillas sale Hegel con el despliegue del espíritu (Geist), la lógica interna de la Historia y Marx con el materialismo histórico. En suma, las concepciones teleológicas de la Historia que Arendt critica.

Arendt no solamente habla de los griegos en cuanto a su concepción del cambio, pero sí enfatiza más en ellos por su conexión con la concepción de libertad que tienen: Isonomía. Respecto a otras concepciones del cambio, Arendt, en primer lugar, resalta el hecho de que la idea de un "nuevo comienzo" es nueva, a pesar de que el cambio y el concepto del cambio sean weas transversales en la Historia. Como ya se mencionó, los griegos tenían esta concepción del tiempo y la Historia como un ciclo eterno de cambios constantes, pero superficiales no estructurales; por ejemplo, dejar de relegar a las mujeres a la esfera privada, dejar de ser gei, no tener esclavos y extender los derechos de la polis a más gente, nunca fueron siquiera una posibilidad en la mente de los griegos.

Los romanos eran distintos, pero no tanto porque estos wnes eran sendos lamebotas de los griegos. Ésta admiración por lo helenistico los hace desechar la idea del tiempo y la Historia como un círculo porque se sentían herederos de la grandeza griega. Por esta razón, eran terriblemente conservadores y valoraban inmensamente las tradiciones y todas esas cosas. Lo importante de los romanos, señala Arendt, es que poseían un sentimiento de continuidad (2006). Es decir, si bien tenían una visión más lineal de la Historia y el tiempo, en sus mentes no cabía la posibilidad de un nuevo comienzo.

Los cristianos, por su parte, son los únicos que sí pensaban en un quiebre en el tiempo y la Historia, un nuevo comienzo, pero este no se daba en este mundo o en esta vida, sino que en la otra vida, en el cielo, el paraíso; un nuevo mundo que está fuera de este. Con todo esto, Arendt señala que la idea de un nuevo comienzo, de un cambio estructural, es una wea completamente moderna. Por este motivo, la Revolución Americana y la Revolución Francesa son distintas a otros cambios políticos que se han dado en la Historia.

Origen de la Revolución

En la antigüedad, la Edad Media y la modernidad la pobreza era considerada una característica intrínseca de la organización política y social. En este sentido, la política se trataba sobre quien ostentaba y ejercía el poder, no había cuestionamientos más allá sobre la estructura de la sociedad (ciclo eterno de cambios recurrentes donde nada cambia realmente; la estructura se considera natural, por tanto, no se cuestiona).

Esto comienza a cambiar con la prosperidad que demostraban las colonias norteamericanas, particularmente, con la idea de movilidad social que en Europa no existía. Esta era una de las razones por las que llegaron colonos europeos a Estados Unidos, aunque es cierto que gran parte de estos colonos no llegaban de manera voluntaria. En La Hidra de la Revolución, se describe como una gran cantidad de colonos llegaron a América engañados y/o obligados. No obstante, de cualquier forma, todos los colonos llegaban al "Nuevo Mundo" con la idea de una sociedad próspera donde existía la movilidad social.

Arendt señala que es aquí donde ocurre el cambio de paradigma. La pobreza ya no es una característica intrínseca de la vida en sociedad. Surgen pensadores como Locke y Adam Smith que influyen en este cambio, donde, básicamente, el trabajo ahora se entiende como la fuente de la riqueza, el vehículo para alcanzar la prosperidad.

El “Nuevo Mundo” abre el horizonte de posibilidades de la sociedad europea y norteamericana, el pensamiento utópico se convierte en una posibilidad, ya no es mera ficción; comienza el cuestionamiento a las bases del sistema y los cambios estructurales son considerados factibles. En otras palabras, la idea de lo posible es una de las cosas que la ilustración agarre tanto vuelo en Francia.

Arendt recalca lo anterior como algo importante de considerar. La Revolución Francesa, a fin de cuentas, se inspira en las condiciones que hacen posible la independencia de Estados Unidos, no la independencia en sí; la autora nos dice “[Crevecoeur] se opuso radicalmente a la Revolución americana, a la que consideró como una especie de conspiración de «grandes personajes» en contra del «común de los hombres»” (Arendt, 2006, p. 30).

Según Arendt, la diferencia entre estas revoluciones es desde donde se articulan: la Revolución Americana la encabezan la burguesía, mientras que la Revolución Francesa nace desde la aristocracia. Esto es importante porque en el caso de Estados Unidos lo que se busca es representación política debido a que es lo único que los colonos no poseían. La miseria no era un problema en Estados Unidos y como este era un “Nuevo Mundo” lleno de posibilidades para cualquiera que se encontrara en él, lo único que se consideraba importante era la emancipación política.

Es importantísimo aclarar que esta visión de la Revolución Americana deja fuera los horrores de la esclavitud y el genocidio de los indígenas de la región. En este sentido, lo que sucede en Estados Unidos es bastante parecido al ejemplo de los griegos: en la mente de los actores “oficiales” o reconocidos de estas historias, tomar en cuenta a alguien que no sea ellos mismos no es una posibilidad. Esta es una de las faltas más graves de Arendt, a pesar de que la trato de loca la mujer era terriblemente inteligente, por lo que me sorprende su posición o falta de posición frente a esto.

Siguiendo con el análisis, en Francia, la miseria era un problema grave después del déficit en el que incurre la corona con el apoyo a la independencia de Estados Unidos y el Tratado de Edén. En este contexto, la aristocracia retoma su “papel” histórico de tutores del pueblo y comienza el proceso de la Revolución Francesa centrándose en la justicia social.

Libertad para Arendt

Arendt sigue su análisis señalando la concepción de libertad de los griegos para dilucidar las diferencias entre las revoluciones. Se pasa un rato hablando de la isonomía (nomos: ley, iso: igual.) que vendría significando “igualdad ante la ley”. Esto quiere decir que la igualdad para los griegos era la capacidad de existir en la esfera pública y que se te tome en cuenta. Arendt aquí aclara que los griegos eran un poco especiales con su “igualdad”. Esto porque su “igualdad” no era un atributo de todos, su “igualdad” se construye en base a la marginación.

La “igualdad” de los griegos no era un atributo de los hombres sino de la polis, es decir, solamente eran iguales ante la ley los ciudadanos de la polis.

Arendt sigue hablando de la democracia y se va un poquito más en profundidad sobre la isonomía, pero lo importante ya está dicho.

Se hace una distinción clave entre libertad y liberación, la primera tomándose de los griegos y la segunda como la falta de coerción. Esta diferencia es importante porque que nadie te oprima no necesariamente significa que te tomen en cuenta y esto es lo más importante sobre Arendt en cuanto a la libertad: la capacidad de que tus acciones tengan consecuencias significativas.

Siguiendo con el análisis, para conectar la libertad con las revoluciones, hay que pensar un poco, usar el mate. Si la libertad, según Arendt, es existir en la esfera pública y que se te tome en cuenta ¿Qué significa eso para los wnes que lideraban las dos revoluciones de las que habla el libro? Para los americanos, la libertad era la representación, estos ctm ya se sentían libres o liberados mejor dicho, lo único que querían era que se les considerara iguales y no inferiores por ser colonos.

Aquí entra toda la idea de los hijos de remil perra sobre que todos los hombres son iguales y que no necesitan tutela y no sé qué otra mrd; la negación de una moral pública. La Revolución Americana se centra, debido al contexto, en la creación de una libertad en el sentido de poder hacer la wea que querai, pq eso es lo que les faltaba a los wnes. Se conceptualiza la libertad como libre acción.

En total contraste, la Revolución Francesa busca la libertad a través de la justicia social, todos los hombres no son iguales (Hay ricos y pobres, poderosos y sin poder, etc.) se busca crear las condiciones para que la libertad sea posible, nivelar la cancha para que todos puedan jugar. Se entiende la libertad como equidad. Arendt cuestiona a los franceses justamente por esto, dice que la revolución se desvía por centrarse en la cuestión social (Ultra simplificación pero capta la esencia).

La Lógica de la Revolución

La lógica de las revoluciones según Arendt es la siguiente: los líderes actuaron en pos de sus derechos o intereses y sus acciones tuvieron consecuencias, esas consecuencias moldean su experiencia de la libertad (que es y cómo debe ser) y la experiencia de la libertad es la que les permite concebir un nuevo comienzo y este nuevo comienzo (cambio estructural) es moldeado por su experiencia de la libertad.

Arendt de mrd usa una lógica kl muy circular y poco clara para explicar que ctm significa la revolución. Pero, básicamente, Arendt pone un brígido énfasis en la acción humana y como esta no se manifiesta de manera libre e imprevisible (en la introducción deja ver su crítica de las ciencias sociales, justamente por tratar de cuantificar y explicar al humano. Hay que aclarar que Arendt vivió en una época marcada por el positivismo).

Por tanto, la idea de la libertad “llega” a los revolucionarios a través de ellos actuando de manera libre. Esta idea de la libertad se convierte en la experiencia de la libertad y esta experiencia de la libertad se ve moldeada por el contexto en el cual viven. Ahora, su experiencia de la libertad les permite concebir una nueva realidad y cómo esta nueva realidad es influenciada por su experiencia de la libertad. La nueva realidad es acorde al contexto en el que vivían. Libertad como una wea trascendental que se revela a través de la acción.

Origen conceptual de la Revolución

La vieja de mrd ahora se dispone a examinar el origen conceptual de la revolución, obviamente no le bastó con tratar de desglosar que mrd significa, quiere también saber a quién se le podría atribuir el comienzo del ideario revolucionario. No caxo que xuxa quería lograr Arendt conectando a Maquiavelo con la revolución. Literalmente se pasa las primeras dos secciones de este capítulo hablando y argumentando de que las revoluciones son fenómenos modernos y ahora busca una influencia premoderna. VIEJA CTM.

Lo que sí es importante es el origen de la palabra revolución: movimiento recurrente, cíclico, irresistible y que no se caracteriza ni por la novedad ni por la violencia, proveniente de la astronomía.

Es importante porque hay que entender, esto lo dije antes creo, que los líderes de las revoluciones no se embarcan en ellas, pensando en un “nuevo comienzo” (cambio estructural), sino que pretenden restaurar un orden antiguo el cual sienten ha sido degenerado. Que la experiencia de la libertad que les entrega esta empresa les permita concebir un “nuevo comienzo” es otra wea aparte.

Arendt, se pasa el resto de la sección reflexionando sobre el impacto conceptual de la revolución francesa. Arendt muy amiga del comunismo no era, muy fan de Hegel tampoco, su principal crítica es que la revolución francesa inspira a Hegel; lo que, a su vez, inspiró a Marx. La loca Arendt patinaba de pana a veces, pero en cuanto a Hegel y Marx, sus críticas son bastante buenas; especialmente como argumentos en defensa de la Historia.

La concepción de Hegel de la Historia es bastante fácil de entender si es que no se entra en muchos detalles. Para este wn la Historia es el despliegue del espíritu (Geist), el cual representa la razón, la conciencia, el conocimiento, la libertad, etc. El espíritu de la Historia se despliega en el tiempo y “crece” o “madura” con el pasar de las épocas, como si fuera una persona. Es decir, la Historia es una una constante superación de etapas que se da de manera racional y que sigue una lógica interna simple: tesis, antítesis y síntesis. (ultra simplificación pero captura la esencia)

Volviendo al punto, Hegel considera la Revolución Francesa como la síntesis (resolución, avance a una etapa superior) de las tensiones entre ilustración y absolutismo. En este sentido, la Revolución Francesa se posiciona como una necesidad histórica por Hegel, Marx y una caxa de otros wnes. En vista de esto, Arendt arde de rabia porque siente que se le resta importancia o se invisibiliza al agente de la Historia: el ser humano en toda su complejidad.

La chupa patas de los yankis se molesta pq dice que la revolución americana no fue una necesidad histórica, no fue el espíritu de la libertad desplegándose, fueron los hombres a través de su propia libertad y voluntad los que hicieron eso posible, los fundadores de Estados Unidos fueron los arquitectos de su propio destino.

Como dije antes, su crítica es bastante cuerda a pesar de que ella no lo era tanto. Una visión de la historia como Hegel o Marx, embece, la simplifica un poco mucho. La Historia es la Ciencia del ser humano en el tiempo y eso significa aprehenderlo en toda su complejidad, como decía Viktor Frankl: el ser humano es libre, pero no de condiciones o ataduras, sino de actuar frente a ellas. Esta es la postura que defiende Arendt y los historiadores humanistas.